
Supongo que ya por la primera fotografía y por el título de la receta se puede adivinar que nos encontramos con una receta que hará las delicias de los amantes del picante.
Esto no quiere decir que los que admitan solo cierto toque picante, no puedan reducir la cantidad de chile rojo y así regular la intensidad de su gremolata.

La gremolata o gremolada es una salsa típica italiana que contiene como ingredientes indispensables el perejil, el ajo y la ralladura de limón. Según parece es casi obligatorio el uso de esta salsa en el acompañamiento del ossobuco, así que tendremos que probarlo.
En esta ocasión y siguiendo la “loca” receta de Nigella Lawson, se le añade una generosa cantidad de chile rojo y así además de aportarle un precioso toque de color, regalamos un extra de sabor a un queso tan suave como esta mozzarella.

Esta receta así tal cual constituye un entrante sencillo y sabroso para compartir mientras se degustan más platos, pero es que si os sobra, como nos pasó a nosotros, para la cena las ponéis tal cual sobre unas rebanadas de pan (sin gluten, en este caso), dais un golpe de grill y directamente a la boca. Ufff, impresionante, os lo aseguro.

De este libro de comida rápida saludable haría prácticamente todas las recetas, pero por alguna había que empezar. Vamos entonces con nuestra gremolata loca.
Tendremos preparados en nuestra despensa:
2 bolas de mozzarella de búfala.
1 guindilla o chile rojo, despepitada y picada fina. (No olvidéis que lo que pica realmente en los chiles son las pepitas).
6 aceitunas negras picadas finas.
La cáscara de un limón.
1/2 diente de ajo machacado.
Sal en escamas.
Un buen chorreón de aceite de oliva de máxima calidad.
Perejil fresco picado.

Cortamos nuestra mozzarella en rodajas ni muy gruesas ni excesivamente finas y las colocamos en un plato. Si es bonito, mejor aún.
En un bol mezclamos el chile o guindilla rojo picado, las aceitunas negras picadas, la ralladura de limón, o en el caso de que te guste más rústico la cáscara picada bien fina y el ajo machacado.
Añadimos sal en escamas, un buen aceite de oliva y perejil picado. Removemos y ya tenemos nuestra gremolata lista.
Con ayuda de una cuchara, ponemos la gremolata encima de cada una de las rodajas.

Ahora solo queda que lo hagas tú, porque este entrante, además de estar rico y ser precioso, es apto para celíacos y para vegetarianos.
Besitos y que paseis todos una buena semana!


















Ummm que rica esta salsa picante, un aderezo perfecto para la mozzarella! tus fotografías son maravillosas! muchos besos