Curiosa por naturaleza, de condición inquieta, emotiva por herencia, detallista por elección, perfeccionista por condena y fundamentalmente natural. Lo que se ve, es lo que hay. Tengo una memoria de pez, me interesan muchas cosas y no retengo demasiadas. Entre todas mis muchas aficiones, solo hay una que no me abandona durante largas temporadas para reaparecer después; o no. Permanece siempre a mi lado y me da casi a partes iguales decepciones y alegrías. La cocina.
Mi DNI dice que nací hace 38 años, aunque a mí se me han pasado volando, francamente. Treinta años y un día después, decidí ponerme de parto de una manera algo atropellada. Dos horas mas tarde, Martín se presentó de cara y mirándome con los ojos extraordinariamente abiertos, que es exactamente como sigue mirando al mundo. Cuando aún no era capaz de articular la palabra gluten, este entró en su vida de golpe y se quedó con nosotros para condicionar nuestro día a día.
Este blog es como un pequeño diario de nuestra vida juntos, por eso él ha decidido ponerle color con sus dibujos. Yo, sinceramente, intentaré estar a la altura del ilustrador.
