De gustibus non est disputandum
Leyó la tarjeta del ramo de flores por enésima vez:

Xiomara buscó a tientas en el armario.
Su mano tocó la bolsa de terciopelo.
Dentro de ella, sus zapatos amuleto.

Jamás le habían fallado.
Mientras se calzaba, sonó el timbre.
Era él.
Curro la saludó con dos besos rápidos, se encerró en la cocina y desde allí le pidió que regresara a su habitación y no saliera hasta que él la llamara.
Xiomara obedeció.
Media hora más tarde, recibió la señal.
Al salir, encontró la mesa servida.
En el centro, una fuente con tortilla de patatas bañada en salsa roja.
Él corrió la silla y la invitó a sentarse.
Ella se llevó la servilleta al regazo y dijo:
- Que detallista eres… ¡Tortilla con kétchup!
Curro simuló un ataque al corazón mientras gritaba:
- ¿Ketchup? ¿Kétchup? ¿Kétchup? ¡Es salsa brava! ¡Te escribí en la tarjeta “Tortilla y salsa brava”!
- Parece kétchup. La única salsa brava que conozco es la que se baila en el caribe. Entendí que comeríamos tortilla e iríamos a bailar.
Curro le comentó que no sabía que había salsa para comer y salsa para bailar.
Xiomara estiró las piernas para enseñarle sus zapatos.
- ¡Son mis zapatos de baile!

Se miraron y rieron.
Ella comió la tortilla sin quejarse del picante y le dio lecciones de baile después de cenar.

Él aceptó probar un pedacito de tortilla con kétchup y bailó salsa brava intentando seguir el ritmo sin pisarla.
Y aunque sus preferencias no coincidían se entendieron.
Entre sus gustos no hubo disgustos.

Me siento tan afortunada!!!. Hoy dos maravillosas mujeres han entrado en mi cocina para dejarme esta entrada tan especial.
Carmen, autora de estas ilustraciones con un estilo tan personal, es una mujer que ha sabido convertir su profesión en un disfrute para todos los que la admiramos. Es farmacéutica, entre otras muchas cosas y, cuando fue mami, decidió usar todos sus conocimientos en favor de la ciencia y de los más pequeños, creando una formula de cosméticos infantiles que cubriera todas las necesidades del nuevo miembro de su familia. Y lo hizo tan bien, que todas sus amigas lo quisieron para sus bebés. Bubbles&creams nació así y es una linea que cuida de la piel de los más pequeños, pero también cuida y respeta el medio ambiente.
Pero Carmen es además de madre, farmacéutica y empresaria, bloguera bilingüe con un sentido del humor fabuloso y con unas ilustraciones propias, que me apasionan. Hace mucho que sigo sus ingeniosas entradas, donde muchas mujeres trabajadoras e inquietas nos podemos sentir más que identificadas y donde es difícil no sonreír.
Desde el primer momento en el que le planteé participar en esta sección, su respuesta fue sí y como viene siendo su costumbre, me despertó una sonrisa. Gracias, una vez más.
En esta ocasión y para que esta entrada ya fuera genial, sus creaciones iban a ilustrar el texto de una persona muy especial para mí, Lena.
Lena Yau es de esas personas que sencillamente me hace olvidar que no nos conocemos personalmente y que nuestra relación es únicamente 2.0. Es una mujer envidiablemente completa. Es, en sus propias palabras, catadora impenitente, prólija degustadora y escritora. Esta caraqueña de nacimiento, estudió filología hispánica en nuestro país y tiene gustos sencillos pero compartidos, como leer, escribir, comer, beber, viajar, amar, vivir…
Y Lena también es bloguera. Mil orillas es un espacio donde “se cuentan cuentos después del papeo” y donde uno comienza a leer y no sabe cuando va a a terminar, porque como buena escritora, engancha. Y mi debilidad son los cuentos gastronómicos que esta mujer escribe y luego acompaña de tapitas en sus conferencias por el mundo, dando buena fe de la variada y rica cocina española.
Se nota que tengo debilidad por ellas, Carmen y Lena, pero ni quiero ni debo esconder esta debilidad. Unidas han dado forma a esta entrada tan colorida como divertida.
Entre sus gustos no hubo disgustos















































